sábado, 23 de mayo de 2015

Resultados.

Ser fuerte no es cuando tiras hacia adelante con tu vida como un autómata, eso es ser un puto zombie. Ser fuerte es cuando avanzas pese a tus problemas y que te importen una mierda, porque tú lo vales y porque por tus santos cojones que sales adelante.

Así que nadie me diga que soy fuerte. Yo soy un zombie.

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Cada vez le encuentro menos sentido a escribir, siento que no me ayuda y que ni siquiera la telenovela de mi vida es interesante para nadie.

Voy a lo que venía, todo el tema del juicio: a pagar 3.000€ en un plazo máximo de 6 meses (la mitad de mi sueldo cada mes) y además 7 meses de prisión que he podido cambiar por trabajos comunitarios del mismo período de duración.

Y el otro de rositas. Hale, ya lo he dicho.

La operación de mi madre salió bien, pero verla jodida justo nada más salir del juzgado (estando como estaba ya al borde de un ataque de ansiedad-pánico) hizo que acabase colapsando. Llorando histérica, con sensación de que me ahogaba, de necesitar salir corriendo, huyendo, de querer desaparecer de ahí y de todas partes. Una necesidad vital, de vida o muerte, de salir o morirme ahogada.

Para poneros en situación, a las 14.15pm estaba en el hospital y salí de allí en moto sobre las 14.30. Para qué mentir, fui a toda hostia, a más de 90km/h en zonas de 40 y así. Con mucho tráfico y como para haberme partido la crisma.
Llegué a mi casa 14.40, subiendo en el ascensor mientras llamaba a un taxi que me llevase a la estación de buses (que el bus salía a las 15.15 y ni siquiera tenía el billete). Metí en un bolso grande un par de mudas, un par de camisetas, zapatillas de repuesto) (iba en tacones) y unos shorts por si acaso. Cogí dinero sin mirar cuánto, puse comida a mis gatos y salí corriendo porque el taxi ya estaba esperándome.
Entre las 14.55 y las 15.00 salí de mi casa y le pedí si podíamos llegar a la estación de buses (que está lejos y además siendo hora punta donde la gente va a trabajar iba a haber bastante tráfico) y si no llegaba, que no pasaba nada, que me dejase en mi casa y al menos me había dado un paseo.
El taxista fue un máquina, a las 15.05 ya estaba casi allí. A las 15.10 compré el billete de bus y salí corriendo para subir antes de que saliera.
A Barcelona.

Reservé el billete de vuelta (en avión) y el hotel vía móvil durante el trayecto del bus (que 8 horas dan para mucho). Dormí, hice transbordo en Zaragoza, me vi una peli y demás.
A vino a buscarme, llovía bastante y yo estaba que no podía ni decidir entre derecha o izquierda. Le encargué que organizara la cena y me comprase porros. Sólo quería dormir con él, apagar la cabeza y descansar.

El miércoles había pedido el día libre en el trabajo, así que por eso pude viajar. El insomnio no me dejó dormir más de 6 horas y nos levantamos, desayunamos algo por el camino y fuimos a pasear por el centro hasta que a las 6 de la tarde mi cuerpo dijo que hasta aquí. Destrozada, volvimos al hotel, muerta de frío y agotamiento. Llamamos a telegordo, cenamos, un par de porros, pastilla para dormir y a la cama, que me tocaba madrugar a las 6.30 para ir al aeropuerto.
Porque el vuelo era a las 10 de la mañana, aterrizando a las 11 y llegando a las 13-13.30 a mi ciudad. Y yo entraba a trabajar a las 15.00.
Con todo, me dio tiempo a visitar a mi madre en el hospital, llegar a mi casa, ducharme, recoger las cosas y salir con la moto a trabajar. Hasta las 22.00.
Me dijeron mis compañeras que se me veía una cara horrible, aunque hice lo posible por adecentarme; hasta mi jefa la más rancia me quería mandar a casa antes y le dije que no, que bastantes horas les debo ya como para deber más.
Odio las deudas y los favores de ida y vuelta.

Esa noche dormí 12 horas, pero como si no hubiera dormido ni 5. Ayer en el trabajo estaba igual de destruída. En casa me dio otro ataque de pánico-ansiedad (mi madre bajó del hospital ayer, todo bien) y acabé diciéndoles que tengo depresión, estoy yendo al psiquiatra y tomando antidepresivos.
Se lo tomaron muy mal, muy preocupados, muy jodidos y tristes. Mi madre me abrazó y me dijo que si me pasaba algo ella se moría y muchas más cosas. Yo tenía que irme a trabajar, no podía aguantar más presión y mucho menos el sentirme víctima.

Me eché todos los potingues que se me ocurrieron para que mi cara estuviera más decente, pero las ojeras y la cara de destrozada no se quitan tan fácil. Encima, estoy hinchada como un globo de todo el estrés, de retener líquidos, estreñimiento y la madre que me parió.
No vi la hora de irme a casa. Llegué, hablé un poco por teléfono con A y me dormí, hasta esta mañana. Donde todo sigue para adelante aunque no quiera, donde la responsabilidad hace que mi cuerpo funcione como un robot, no por supervivencia ni diversión, ni ilusión. Ni siquiera por ganas de decir "voy a salir de esto".

Y el día 3 tengo que volver al loquero. Necesito que se acabe este mes ya. Mayo y sus flores me están sobrando desde hace muchos días.

Siento no adornar la entrada con texto coloreado ni fotos. Simplemente no puedo ya con nada. Escribo sin ganas, ni sé cuándo me pasaré porque todo se me hace sumamente repetitivo con un pequeño "a peor" cada vez.

Si habéis leído toda la parrafada, gracias por vuestro tiempo.

domingo, 17 de mayo de 2015

Pasada fugaz

No tengo ganas de escribir desde hace varios días, imagino que estoy inconsciente o conscientemente esperando a que pase esta puta semana para ver qué pasa con todo.
El martes, ese día de mierda.



Tan solo dos días más de trabajo y llega el caos, la depre y la autopromesa de que me voy a empachar a porros. Y encima el pobre A lamentándose por no poder estar aquí.

Al menos me alegró la semana con su visita mensual (moratones incluídos por la visita al patinaje sobre hielo, como se ve en la foto).



Se me jodió el móvil, he perdido prácticamente todos los contactos que tenía y me tuve que comprar otro y hacer un duplicado de SIM. Genial, más dinero tirado a la basura.

Me aprieta la ropa. Mucho. La báscula ronda los 60 y añoro mis 54 kilos pero por estúpido que parezca, ni siquiera hago ejercicio. Ni dieta. Solamente como poco salvo los días de "vacaciones" de A, donde vuelvo a engordar lo perdido.
¿Y qué es lo que toca? ¿volver a vomitar todo salvo el desayuno mientras me mato a ejercicio? ¿Y voy a poder aguantar con el trabajo? ¿Y si puedo? ¿Y si no puedo?
No sé qué hacer, la verdad es que anímicamente he mejorado en ese sentido pero el peso ganado me destroza.

Poca cosa más para contar. Que sigo respirando. Y esperando.

jueves, 7 de mayo de 2015

Sigo sin cambios

Holi, te das cuenta que estás totalmente harta de tu vida cuando todos los días te parecen un único día infinito donde siempre haces lo mismo y nunca acaba; te odias tanto o más que siempre, no hay nada que altere la rutina salvo quizá esa semana en la que por 3 días (si hay suerte) puedes ver a ESA persona.


Volví a vomitar y a atracarme -genial, ¿eh?- volví a querer dormir infinitamente, volví a querer estar anestesiada eternamente con los porros, volví a sentirme un ser inservible y carente de valor, sin objetivos, sin utilidad, sin futuro.
La Fluoxetina creo que me dificulta la purga, pero tengo claro que no pienso suprimirla ni cambiarla así como cuando me pasó con el Alprazolam. Es lo único que puede hacer que mañana siga respirando. Simplemente me jodo y trato de no volver a lo mismo.
Del esfuerzo creo que hasta me sangró alguna zona de la nasofaringe -ni lo sé ni me importa- y me salieron petequias en los párpados de los ojos, cosa que nunca me había pasado porque siempre se me ha hecho tremendamente fácil vaciar el estómago. Y el peso sigue igual o peor. Conseguí milagrosamente ver un falso 57.9 pero sigo danzando por los 59. Así de guays.

Estaba incluso empezando a tener un SPM catastrófico y como me conviene hacerlo y con el anticonceptivo que uso, puedo, me adelanté la regla una semana. Fuera.
Que me venga este finde y el lunes o el martes a la mierda.

Se me va a hacer un mes eterno no, lo siguiente. Al menos la semana que viene viene A.
¿La siguiente? Juicio y operación de mi madre el mismo día. Y se quedará en el hospital unos 5 días y a ver quién la aguanta luego.
Como que me sobra una semana de este mes por lo menos.
Después, el mes que viene, loquero de nuevo. Y organizarme a ver cuándo vuelvo al fisio, porque el día del Loquero no voy ni de blas y después me viene bastante mal. Y mi cuerpo está molido.
Y del gimnasio para qué hablar. Me estoy notando fofa, blanda. Y ayer me dijo la fisio que la musculatura de mis piernas es más débil. ¿Hola? 
GENIAL TODO.

Y todo esto se junta en un día eterno que nunca acaba y nunca encuentras espacio para hacer nada, un quieroynopuedo eterno, un debo pero no quiero y un sinfín de excusas que me autopongo para no hacer la mas mínima cosa que antes siempre estaba deseando hacer.

JuevesLunes de nuevo, comienza la semana tras mi descanso de ayer. Cierro con la Rancia toda la semana -aunque vaya de simpática conmigo porque le conviene- 
Que llegue el lunes ya, joder. Y al menos la semana que viene cierro con la otra, que es más divertida y más lianta. Como que acabamos un día ciegas a porros, otro día bebiendo sorbete de cava con helado de limón y tal. Y es mi jefa, pero mola.
Como digo yo, si tengo los deberes hechos, está todo limpio y recogido y no hay nadie, toca relax. (・∀・)

Hale, me voy al tajo. Otro día más.