lunes, 23 de febrero de 2015

Sin ganas

Hola, solo paso para contar un poco por encima la que me está cayendo. La verdad es que no tengo ganas de contar nada ni de hablar ni de hacer nada. Seré breve.

Tuve una decepción muy grande con A. Lo dejaré ahí. 
Si bien seguimos juntos, siento que tengo que pasar el mal trago para volver a ser la de siempre en la relación. Él está tratando de arreglar las cosas y se está esforzando, lo sé. Pero soy yo la que tiene que reaccionar.
Viene a verme el jueves a mi ciudad y se quedará casi una semana. Y de verdad que lo único que quiero es estar con él como siempre.

Todo esto obviamente se traduce en una mayor depresión de mi estado de ánimo. Hoy de nuevo me ha dado el bajón y las dudas y el malestar se apoderan de mi cabeza y el TCA, acechante, lleva campando a sus anchas todo el fin de semana. 
Varios días donde apenas he comido, he vomitado y todo lo veo negro. El otro día de pura desesperación ya y sin saber qué hacer para mejorar, tomé una pastilla de Fluoxetina (pastilla para la depresión que me dio S) y parece que algo mejoré; al menos las ganas de morirme se fueron pasando. 
No quiero seguir tomándolas porque no las tengo recetadas y al igual que las de la ansiedad, dan rebote si se interrumpe el tratamiento de golpe.

Hoy he vuelto al gimnasio, pero con la alimentación y el ánimo como los llevo y que además estaba lleno hasta los topes, no he podido hacer casi nada en condiciones y he salido más rallada de lo que he entrado.
El peso, como podéis imaginar, ha bajado. Entre que hoy se me iba la regla y los días que llevo casi sin comer, estoy en 57,9 más o menos. Lo cual no ayuda porque es empezar el ciclo insano y querer seguir y seguir y seguir.



Algo bueno, me llamaron de la heladería para trabajar a partir de este sábado. Y parece ser que aunque me bajan el sueldo no será tan catastrófico como esperaba, quieren hacerme contrato para todo el año y a jornada completa.
Veremos qué tal va todo.

Y respecto a S, yo no he vuelto a hablarle y él tampoco es que haya hecho algún amago de interés. Y vale que yo le dije que no quería saber nada en una temporada y que ya le diría algo cuando sea, pero no sé. Supongo que inconscientemente esperaba que se esforzase algo más.


Cuando retome las ganas de escribir me pasaré, aunque os sigo leyendo, como siempre.
Tengo el ánimo por el suelo; ni ganas de comer, ni de ejercitarme, ni de trabajar, ni de estudiar... solamente ganas de dormir, de no pensar. De estar bien de nuevo y de dejar de sentirme sola (porque el resto de mis amigos no han dado señal de vida aunque yo les haya llamado).


Un beso chicas.

martes, 17 de febrero de 2015

Martes. Sigo en sesenta.

No hay demasiada novedad para contar, las cosas siguen igual que en la última entrada, salvo que por fin ayer volví al gimnasio y hoy tengo unas agujetas en la cadera izquierda que no se pasan ni con naproxeno sódico.

La necesidad de volver a comer poco y mal vuelve. De volver a ayunar, de volver a hacer ejercicio hasta que caiga del cansancio. De NECESITAR ADELGAZAR.
De momento me conformo con controlarme, con comer sano 3 veces al día, de recortar comida basura que he vuelto a añadir innecesariamente a mi vida y volver a comer raciones pequeñas. Y a ver si así puedo bajar y mantenerlo.




Con el ejercicio, al menos ir tres veces por semana. Ayer acabó doliéndome la rodilla y el cuádriceps de la otra pierna lo tenía demasiado cargado, aunque al menos me llevé mis 40 minutos de elíptica y 30 de cinta aunque fuese caminando. Y hacer estiramientos como si no hubiera un mañana, que todo este tiempo de inactividad, de dormir hecha un siete y de estar en una cama que no es la mía pasa factura.

Ayer llegué a casa como si me hubieran molido a palos y acabé con dolor de pierna-cadera izquierda que me dura también hoy. Serán agujetas, pero voy como una anciana caminando.

Y ya la he tenido con mi madre esta mañana por el tema del gimnasio, porque no es normal que tenga que discutir con ella sobre si hago ejercicio o no (el día que no voy es cuando me la lía) y con el dolor de pierna que tenía y el tiempo fantástico de lluvia que hace, la verdad es que ni putas ganas de salir de casa.
Y es de las que te dice que si no vas a ir al gimnasio que vayas al menos a DUCHARTE porque la caldera gasta luz y la electricidad está cara y blablabláh. Que no tengo el polideportivo lejos de casa, pero QUE MIERDA?! Creo que en mi casa hay una ducha para algo.
Y ahora, después de comer, estoy mejor. Me lo noto, el naproxeno de la mañana ha hecho efecto y estoy mucho mejor, pero ¿sabéis qué? ODIO que nadie me tenga que obligar a nada, y mucho menos con el ejercicio. 
Ni que ella hubiese estado gorda alguna puta vez en la vida, sin contar el embarazo, para venir jodiendo con "hay que moverse". 
Por mis cojones que no voy, por mucho que me sienta mejor, porque no, porque estoy harta de tener que hacer siempre lo que se me imponga en esta puta casa, que todo sean quejas hasta por tener la luz encendida ("porque nos ha llegado una factura de 200€ de luz". HOLA? No he estado en todo Enero en casa). Que ya vale, hostias. 27 años que cumplo este verano y desde los 7 jodiendo con el puto ejercicio.
Que VEINTE años escuchando la misma puta música ABURRE.

Y luego cuando tratas de razonar, que tu señora progenitora de más de cincuenta tacos se ponga a gritar "LALALALALALALALA" 

PERO QUE ESTAMOS, SUBNORMALES, O QUÉ. Ni yo con trece años, colega.

Recuerdo que alguien me comentó una vez en el blog que no cayese en el error de echar a mi madre las culpas de mi trastorno alimenticio ni la mala relación que tenga que sea una de mis causas. ERROR.
Sé que no os he contado nada sobre ella, porque me da una SARNA física y un ardor que no os podéis imaginar.
De alguien que va por la vida que lo sabe todo sobre todo, que todo absolutamente tiene que ser como la Señora diga, que del deporte ella sabe más que nadie, que casi todo el mundo tiene peor cuerpo que ella (incluso tías con veinte años menos) mas luego infinidad de actitudes de niña pequeña o adolescente mimada asquerosa que me REPUDREN las tripas.

Y muchas muchas más cosas de haberme tratado como una puta mierda por estar gorda (y negarlo después) y luego tener que aguantar miradas y gestos de ASCO y CELOS cuando su ropa de repente me quedaba grande (antes de verano, que ahora ya puede volver a frotarse las manos porque no es así), que mi madre gasta una 36 europea (aunque ahora le va mejor la 38 y NO lo acepte) y de tirarte a la cara así como quien no quiere la cosa que ella, midiendo 1.65, pesaba 50 kilos y nunca ha pesado más de 55 y muchos más BLAHS.




Y de hacerme daño a mí misma con atracones, vómitos o incluso cortes de lo mal que me ha hecho sentir, de sentirte como una puta basura.


Y ya he perdido el hilo de la conversación, así que lo dejo aquí por hoy.
Meh.

sábado, 14 de febrero de 2015

Ruptura.

No, A y yo estamos bien. Con quien he hecho un hastaaquí es con S.

Ya no puedo más, no puedo pasar página con lo de las vacaciones y esa mierda solamente me va autoenvenenando cada día más. Y ayer traté de hablar con él cuando me llamó a casa, pero como el señor se va de finde a ver a su novia se ve que no quería tener más quebraderos de cabeza y ya "hablaríamos a la vuelta".
Ya hoy he dicho basta.

Las chicas del whatsapp han flipado, y con razón. Y eso que les he contado varias situaciones sueltas por encima y no lo han vivido día a día. Porque yo soy muy de proteger a quienes quiero y no aireo la mierda de sus vidas o de lo que puedan hacerme tan alegremente, porque son temas entre ellos y yo, y de nadie más.

Pero llegado al punto en el que tu propia cabeza te dice ¿por qué sigues defendiéndolo? ¿Por qué sigues protegiéndolo? ¿De qué lo proteges, de su propia ruina a los ojos de los demás? Pues una acaba por ceder.

Y se acabó. Por el momento no quiero saber nada más de él. Ni que me llame, ni enterarme de su vida. Me estoy ahogando y la botella de oxígeno no es que no aparezca, es que directamente respiro monóxido de carbono.
Y en el fondo, creo que me duele a mí más que a él. Porque sé que le está cayendo todo como un jarro de agua fría. COMO AL QUE LE VIENE DE NUEVAS.

Hoy de nuevo he estado rozando el atracón para castigarme con el vómito, mi relación con A se resiente y no somos lo felices que podríamos ser y todo esto es por mi mierda mental; que si además de que no es poca, sumamos lo de las vacaciones, mi cerebro colapsa.


NECESITO cerrar el capítulo. A buenas o a malas. Y como a buenas no va a ser porque las palabras por teléfono o por chat se las lleva el aire y físicamente no tengo la más remota intención de viajar de nuevo (y desde luego que él no se va a mover), la elección está clara: por las malas.


Y la cosa se ha quedado en "no quiero saber de ti en una temporada" y no en un "para siempre", porque una es como es de subnormal (¡Hola Emi!) y se me ablanda el corazón más de lo que debería.
Porque sé que si mañana me llama que le ha ocurrido una desgracia, remuevo cielo y tierra para acudir en su ayuda, aunque eso no quita que por dentro siguiera carcomiéndome con esta mierda.

Una es como es. Estúpida, retrasada y buena que la toman por tonta. Y es así.

Supongo que de ser de otro modo tendría un enorme cargo de conciencia que no me dejaría en paz. Bastante tengo con la Voz Fantástica de mi TCA, no quiero más en mi cabeza, gracias.



PD: Feliz entrada nº100. ~sarcasmo~

jueves, 12 de febrero de 2015

El regreso a casa.

Pues sí, desde el martes a la noche que estoy en mi casa. Da asco acabar las vacaciones. SIEMPRE.
Y más cuando llegas a ver que tu vida no es solamente tu trastorno alimenticio. Pero es volver a tu antigua vida y vuelves a tu mierda. Lenta o rápidamente, pero vuelves. Porque eso está ahí, esperándote a que bajes la guardia, a que seas algo más infeliz y ataque donde duele.

En fin.


Como os comentaba, las vacaciones han sido bastante buenas. Y digo bastante y no muy, porque por equis cosa casi siempre había algo que daba porculo. O concretamente, alguien.
Las cosas con S se fueron torciendo desde digamos en 4to día de estar allí. O antes.
Desde que está con la chica ésta (V), parece que yo solamente sirvo para comerme su mierda, su mal humor, sus nopuedoporquemedueletodo, sus desaires y su inmadurez.
Y muchos, muchos momentos de WTF y que te dan ganas de darle un sillazo en la cara.

He vuelto muy quemada con respecto a mi amistad con él y de momento sigo sin hablarle salvo para avisarle de que ya me llegó el paquete que me automandé y que había aterrizado. 
Y poco más. 
De hecho me despedí mucho más efusivamente de sus gatas que de él, porque no puedo ya con tanta tontería, con tanta situación de mierda en la que no sabes qué cojones le pasa y donde solamente lo que oyes te suena a excusa barata de mierda donde no te dice el motivo real de su comportamiento de ídem.
¿Y sabéis? PASO.
Han sido tres semanas de esforzarme, de que A haya tragado mierda por su culpa por verme mal a mí y es que ya no pienso seguir tirando del carro. Que ahora con tu novia estás muy bien, pero ojito, deja que me aleje más, que las cosas luego serán distintas.
De ser tu mejor amiga seré una conocida más. Porque es lo que te estás ganando a pulso y porque no soy tu vertedero.
De hecho, sin ir más lejos, tuve que abrir este blog porque me sentía culpable de que cada vez que yo le contaba mis cosas, él acababa atracándose. Y dije Nunca Mais
Y abrí el blog para vomitar basura al mas alto nivel de descripción y tosquedad y si le tengo que contar lo que sea, ya es por encima.
Y luego que me tenga que comer yo su mierda, va a ser que no, chati.

Así, de ejemplo: me la lía, me llama inmadura y cría (ojito, me lo dice el que cumple CUARENTA años en verano), se pseudodisculpa diciéndome que TAMBIÉN era culpa mía (para eso ni te molestes en tratar de pedir perdón, porque no me sirve), me rallo, me cabreo infinitamente al punto de que esa noche (que era la víspera de volver a casa) mi estómago ni siquiera digería bien la cena y acabé vomitando bilis de la rabia y encima me envía un whatsapp diciéndome que había acabado atracándose (de la culpa, se sobreentiende).

¿Y esta información del atracón para qué me la das? ¿Para ver si me siento culpable de que POR MI CULPA te hayas hecho daño? ¿Por si me das penita?
Hice un: lo leo y mi cerebro no lo asimila. Porque no, porque será mi mejor amigo, pero sobrepasó tanto el nivel de saturación que mi cabeza hizo un PASANDO COMO DE LA MIERDA.
Y todo eso, en lugar de tener una noche de cena de despedida y buenrollito y donde quien acabó peor fue A, que fue quien aguantó todo eso y más.

Y la verdad es que prefiero ni seguir con este tema, porque solamente hace que me cabree más aún.


Lo demás lo mismo que os dije en la entrada anterior: mi peso bajó con el viaje y subió lo mismo que bajé, como pude comprobar ayer porque pesaba igual que al irme. Haciendo 3-4 comidas al día, comiendo lo que me daba la gana, alcohol, patatas fritas y chocolate entre otros. 
Y la solución tanto para A como para mí y para nuestra relación es salir de nuestras casas. Juntos o separados, pero vivir a nuestro aire, porque aquí solamente empeoramos.

Ayer ya me soltaron la primera lindeza en mi casa en cuanto a lo que estaba a punto de cenar y la cantidad de lo que iba a comer y me rallé. Hoy además el peso ha subido a SESENTA putos kilazos, lo que siempre hace que me sienta un monstruo. El ejercicio sigue siendo inexistente y hoy que estaba planteándome ir, tampoco va a ser porque al final quedaré con mi amigo B.
Trato de apartar los pensamientos de mierda de mi cabeza, pero cuesta mucho. Y de momento puedo porque tengo las vacaciones recientes y la mierda no está demasiado acumulada, pero todos sabemos que es algo que no durará. Solo espero posponerlo el máximo posible.

Y esta mañana más de lo mismo, claro. Luego llegan a casa, "ay mira, te hemos traído un par de cosas/regalos, qué rica está la comida, hija; toma te hemos guardado este pastel para que te lo comas que sino no lo pruebas, anda come; etcétera". Y aquí paz y después gloria.
Pues lo siento, pero yo no funciono así.
HASTA EL TOTO. Y MÁS ALLÁ.



Y ayer tuve clase de japonés de nuevo y me sentía retrasada. Nada me salía, el nivel era demasiado alto para mí, me atascaba con lo mínimo y lo básico y acabé con ansiedad.
Además hice clase doble, 4 horas. Al menos salí, comí algo, fumé un cigarro y la segunda clase fue mejor que la primera, pero necesito esforzarme más
Tengo que estudiar más para rendir mejor y estamos en la de siempre: mañana también tengo clase y hoy no tendré rato para estudiar.

Ando negativa, ¿se nota, eh?
Os iré contando cosas poco a poco, hoy solo quiero no saturarme más y hacer las putas cosas bien, aunque haya macarrones para comer. Aunque mi peso sea el de una puta vaca marina. Hay que desterrar la mierda y tirar para adelante.
Y si no es hoy ni mañana, el lunes al gimnasio
Y vale ya de gilipolleces, excusas y de dejar ganar a la enfermedad, al menos no por el momento.


domingo, 8 de febrero de 2015

Dando señal de vida

No, no estaba muerta, estaba de vacaciones. De hecho vuelvo el martes noche a casa u_u.

Solamente paso a saludar ya que por fin tengo un teclado decente del cual escribir, mi portátil (que lo traje a que un amigo me lo arreglara y se lo lleva A para su casa; que a mi con el pc de mesa, el tablet y el móvil me sobra).  Os he leído estos días, pero escribir desde tablet da ascamen.

Ya no queda nada para volver a mi vida de mierda rutina. Por una parte mi cabeza enferma me tranquiliza diciéndome que los dos kilos de más (o tres) que tengo encima me los quitaré nada más vuelva a hacer las cosas de malas maneras y la cabeza sana se ralla por no saber cuándo volveré a estar con A, con S y si es que volveré a trabajar dentro de poco.

He engordado, sí. Tampoco una barbaridad que digamos, porque lo notaría en seguida en el cierre de los pantalones y por el momento eso me tranquiliza, que cierran a la primera. Un par de kilos más o menos. En palabras de S, tengo que olvidarme de eso: he estado ayudando a A a comer normal y yo he tenido que predicar con el ejemplo: ni vómitos ni raciones liliputienses durante estas casi tres semanas. Ya lo bajaré en mi casa, que aparte del sexo y paseos al super, el deporte ha sido totalmente nulo.

He tenido momentos buenos y malos también, eso por descontado. Ayer de la nada me puse a llorar porque se me cayó una tarta de calabaza que acababa de terminar de hornear, y la depresión fue enorme.
Porque al final la cabeza de una servidora revienta de tanta presión con la cosa mas mínima y absurda. Y mejor deprimirse y hartarse a llorar que cortarse o vomitar para hacerse daño, está claro.

Os iré poniendo más al día, pero en breve resumen, las vacaciones han sido geniales. Ya no en el sentido de tirarse a la bartola y no hacer nada, sino en el sentido de convivir con tu pareja -y ver que funcionáis de puta madre los dos juntos-, hacer vida de amigos/quedadas/cenas/tapeo y luchar día a día por comer normal. Por ser normal. 
Y ver que se puede, aunque vaya a costar sangre, sudor y lágrimas. Y tiempo. Mucho tiempo.

Ahora queda lo más duro: volver a casa, caer de culo en la dura realidad y centrarse en el objetivo de seguir haciéndolo bastante bien, luchar por ahorrar lo posible, seguir una rutina que haga posible no centrar tu vida únicamente en el TCA y marcar una nueva fecha para repetir todo esto, o al menos ver a A un finde.

Un beso chic@s, os leo aunque siga medio desaparecidilla hasta mi vuelta!