miércoles, 21 de enero de 2015

Enero de viaje. Parte 2

Siento no haberme pasado por los blogs ni haber respondido prácticamente a nadie. Después de la entrada del Domingo de madrugada los días han pasado bastante histéricamente y ya mañana estaré sin tiempo para nada, con lo que vengo a avisar que vuelvo a desaparecer durante tres semanas (aunque vendré intermitentemente a contaros cosillas).
Mañana a la tardenoche llegaré a casa de Emi y al día siguiente rumbo a casa de S. A llegará el martes que viene, casi una semanita después y se quedará hasta mi regreso, el 10 de Febrero.

Os dejo, voy a ver si descanso algo que estoy como si me hubieran dado una paliza y mañana madrugo, que tengo clase a la mañana y ya después de comer salgo de viaje.
See ya^^



lunes, 19 de enero de 2015

Crisis, llantos, vómitos y complejos. La realidad es una compañera estricta y sus treguas son cortas.

Here we go again. Como no cabía de otra forma, la realidad no se ha hecho esperar.

Las crisis de ansiedad vuelven, el llanto, la desesperación, el miedo, la angustia, el sentimiento de ser insuficiente para todo y todos. Vuelve el Cero a la Izquierda, vuelve la sensación de ser un ente vacío que lucha entre llenar su vida con las cosas buenas que pocas personas se esfuerzan en convencerte de que existen realmente y entre volver a hundirse en ese pozo negro de automatismo, de infelicidad y de vacío personal donde no eres nada, ni nadie quien merezca la pena y donde todos los demás te señalan con el dedo y te hacen ver lo Poca Cosa e insignificante que eres.



Hace dos o tres días tuve otra crisis de Self Injury. Sí, de esas de las que me convenzo a mí misma de las que no tengo, que yo no soy de ésas, que mi trastorno no ha evolucionado tanto como para eso. Mentira.

Logré minimizar el daño gracias a la paciencia eterna de A. En lugar de rajarme de arriba abajo el antebrazo lo único que hice fue pintarlo de bolígrafo azul hasta que la tinta y la propia punta metálica me arañaron y marcaron lo suficiente como para decir "vale, ya está. No chorreará la sangre, pero de momento con esto puedes ir tirando".



Recordé que en su día hablamos en tatuarnos el kanji japonés Chikara, que significa fuerza. Me obligué a mí misma a escribírmelo en la cara interna del antebrazo. En kanji, en hiragana, en lo que sea que me sirva para recordar que mi Yo Humana sigue ahí. 
La Yo que es capaz de aprender, la que sobrevive, la que razona, la que sacará adelante una relación en la que dos personas se entienden y se quieren como si se conocieran de toda la vida y donde la Enfermedad de ambos solamente hace que nos autodestruyamos individualmente por el miedo de decepcionar al otro, de que nos deje de querer, de que nos vea tal cual nosotros nos vemos y salga huyendo, de sentirnos unos monstruos y que quien más amamos levante la cortina que nos cubre y lo vea.


Y yo, nunca, nunca en mi vida he apoyado el hecho de compartir tatuajes con nadie, ni de grabarte la cara o el nombre de alguien; ni siquiera la más mínima cosa que pueda recordarte cuando el Día de Mañana esa persona ya no esté en tu vida
Porque al final todos se van, tarde o temprano.

Y ya véis, donde dije digo, digo Diego. Mi mente funciona por impulsos, pero de ésto sí que realmente estoy convencida.


Aunque Mr.Hyde me convenza a diario de que A me va a dar la patada porque no soy ni de lejos como la moto que le estoy vendiendo, que soy una inútil, una estúpida, una gorda y un ser inservible que ni siquiera es capaz de conseguir la aprobación por su puta familia.



Ayer, finalmente el atracón-vómito apareció. Hola, cuánto tiempo. ¿Me llamabas? Hasta pareces una novata en esto, pero no te preocupes monina, que mañana ya estaré yo allí para recordarte que puedes volver, que realmente te gusta y que la sensación de sentir que todo pasa y que volverá a reinar la calma en tu vida al menos por un rato serán las sensaciones de adicción olvidadas. 
La droga que tratas de mantener alejada pero que al fin y al cabo siempre acaba llamándote.

Y necesito ayuda, pero no puedo ir a un profesional. He concertado cita tres veces y las tres la he cancelado. No puedo. No quiero. No puedo. No. No. NO. ¡NO!

La ansiedad se apodera de mi alma y me siento encerrada en una caja de metacrilato, donde veo la vida pasar, donde siento el calor de A, el cariño de S y las miradas ciegas de mis padres. De donde no puedo salir y no sé ni si quiero, pero necesito sentir lo de fuera aunque sea incapaz de salir de mi espacio único y personal; un espacio seguro.
Puedo abrir la puerta y sentarme bajo el dintel, pero no cruzar mas allá.
Jugando a las casitas, a tomar el té con las muñecas, a ser normal. Y cuando el sol se va y llega la noche, todo te recuerda que no lo eres, que dejes de intentar algo que no es cierto y que nunca lo será.


El mundo no está hecho para alguien como tú. Puedes permanecer en él pero tendrás que pasar desapercibida y aun así, a la mínima que trates de levantar la vista del suelo serás señalada como anormal, como freak, una marginada social a la que nadie debe acercársele o acabará contagiado y aislado igual que ella.

Agacha la cabeza, mira al suelo, camina, no demuestres más inteligencia, sabiduría o experiencia que el resto, sé una persona normal y encuentra a alguien que te soporte
Si te llega a querer aunque sea lo mas mínimo, ya puedes sentirte afortunada, como al que le toca la lotería y ya no trabaja nunca más en su vida. De esas cosas irreales a las que nadie le pasan.

Esperanzas e imposibles de una vida del siglo XXI.


miércoles, 14 de enero de 2015

Arrival. Contando días para las segundas vacaciones.

Genial. Simplemente genial.
Los días de las vacaciones fueron totalmente, como decirlo, MÁGICOS.
A es mucho, mucho más de lo que podría imaginar y me siento con él como hacía mucho que no me sentía; ni siquiera sé si alguna vez me sentí tan extremadamente unida a alguien en tan poco tiempo. Cinco días que han parecido tres semanas y donde ninguno de los dos quería dejar ir al otro.


No voy a aburrir con moñadas ni intimidades varias, que esto no es un Sálvame Deluxe. Lo siento para quien venga a buscar carnaza.
Oficialmente las cosas van para adelante y creo que eso es lo que importa. Nos entendemos en prácticamente todo, discutimos, nos reímos, lloramos, nos consolamos, y sí, también follamos. El resto se sobreentiende y no hace falta decir más.
Y por cierto, al 47 kilos lo mandé a la mierda. Los baneé tanto a él como a su novia -que me mandó un mensaje del palo de pidiéndome explicaciones (¿hola?) mientras yo estaba con A- y por su bien, no quiero saber nada de ninguno de los dos.
Que no saquen mi Mala Hostia, porque en ese caso no se van a librar de la que les va a caer. Tranquilitos y todos viviremos mejor.




Eso sí, también hay que decir que el turismo cansa, sigo con tics nerviosos musculares desde hace varios días; y el hecho de que en mi casa ya hayan empezado a tocar los cojones y a no dejar dormir gran cosa, no ayuda a que mi cuerpo repose todo lo que necesita.
Ni dopado a Valium.

Y vuelvo a estar con ganas de huir, de dormir, de llorar o de acurrucarme haciéndome bichobola y que todo y todos me dejen descansar la cabeza en paz. -Todo esto excluye a A, como cabe suponer-
En mi casa no se puede vivir; el gimnasio no me llama lo mas mínimo (aunque no he tenido variación de peso desde que me fui y eso que he comido, cerdísticamente hablando, como para olvidarme de chatarras por más de medio año).
La sensación de ser un cero a la izquierda vuelve a aparecer, incluso sé que ni en las clases de Japonés me estoy esforzando lo suficiente, aunque me encante aprender. Y si todavía me tambaleo pero no termino de caer de culo a mi pozo de mierda, es precisamente por la inyección de positivismo de las vacaciones.


Vuelvo a huir de mi realidad salir de viaje el 21, a casa de S, y donde ¡sorpresa! también viene A pasados unos días. Esta vez la estancia será de tres semanas, con lo que tendré que mentalizarme de hacer comidas normales, ejercicio moderado y en definitiva, encontrar la paz mental que tanto me falta cuando piso la casa de mis progenitores.

Y mientras tanto, mi amigo Richie me alegra las tardes, nos fumamos unos verdes y pasamos frío contándonos cotilleos en plena calle y cortando el viento con nuestra risa histérica pasajera.


miércoles, 7 de enero de 2015

Enero de viaje. Parte 1

Por fin ya es el día. 
Mañana viajo para ver a A *-*

Después de toda la semana con ansiedad, vómitos y los nervios a flor de piel, solamente queda pasar la noche de hoy y la espera del trayecto en tren.


Ya os iré poniendo al día cuando tenga un rato; Enero es un mes movidito y las segundas vacaciones serán desde el día 21 en adelante. El tema peso y vida telenovelística tendrá que esperar para actualizarse.

Besos^^

viernes, 2 de enero de 2015

Y después de las fiestas...

Empieza el 2015, bueno, mejor dicho, ya ha empezado hace rato.
Pasé la Nochevieja en casa de la familia, como siempre, con varias mini cagadas que me hacen que la culpa se me clave en el costado y además, tenga ahora más ansiedad/antojos/ganasdecomer comida mierder, de la que tiene mucha más grasa de lo normal y de la que no me beneficia en absoluto.


Así, a bote pronto: langostinos, salmón ahumado, mayonesa, paté, kilos de pan, patatas fritas, tarta y no se cuántas cosas más que podría haber evitado.
Y eso que me llené y supe decir que no a mucha más comida que me plantaban delante. Y los turrones/mazapanes/polvorones ni siquiera los he visto estas navidades. Creo que uno desde que empezaron las fiestas.

No he hecho ejercicio desde el martes. Y el miércoles que quería haber hecho ayuno, tampoco fue factible. 
Ayer no fui  a la tradicional comida de Año Nuevo, pero me hinché a macarrones en mi casa. Great.
Acabé la noche con un ataque de ansiedad y un comienzo de atracón que pude parar a tiempo, pero del cual todavía tengo restos hoy. Las ganas de atracarme o de simplemente hincharme a comer y luego vomitarlo están ahí. No de atracarme para hacerme daño, sino por puta y asquerosamente GULA de gorda.


¿Y hoy? Hoy quería haber ayunado y después, al gimnasio a quemar grasa. Já. Ilusa.
Ni ayuno ni hostias, con mi padre toda la mañana por casa no se puede uno librar de comer y lo peor de todo es que sigo con ganas de atiborrarme. 
Y la de siempre, como se me cambian los planes, mandamos todo a la mierda porque el resto ya parece que no sirve si no haces TODO lo planificado.

No sé tías. Realmente no tengo demasiadas ganas de moverme de mi casa; o tengo ganas de hacer algo diferente de la rutina, pero no sé si realmente debería forzarme a ir al gimnasio para ver si me bajan los putos niveles de ansiedad sin tener que tomar de nuevo las drojas.
Y con la comida... creo que tendré que hacer un intermedio de pasar de estar comiendo de todo a no comer, comiendo ligero y light, comida desintoxicante y baja en grasas, para ver si así mañana puedo por fin cerrar el hocico. Y me jode, porque lo tenía todo bastante controlado, hasta que llegó la comida grasienta adictiva.

Y si no voy a hacer ejercicio hoy... hasta el Lunes no iría. Sigo sin decidirme.
El plan perfecto habría sido ayunar hoy y mañana o pasado + el lunes y el miércoles (además de ejercicio viernes, lunes, martes y miércoles) y el jueves irme de vacaciones con el madrugón tradicional y la dieta patas arriba hasta mi vuelta.


Como dice Emi, es el puto Todo-o-Nada. El hacerlo perfecto o mandar todo a la basura por incompetente, por fracasada.

Y me gustaría de verdad creerme que para adelgazar no hay que pasar hambre, ni restringir ni destrozarse la garganta; pero la experiencia de una trastornada me dice "deja de soñar con Disney"

Y la incertidumbre por hacerlo mejor en lo que queda de día o mandar las cosas a la mierda domina mi mente.